MOVILIZACIÓN OBRERA EN BUÑOL
DURANTE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA. EL CONFLICTO DE COINTEX, S. A. (1975-1976)



BEGOÑA MARTÍNEZ SISTERNAS
M.ª ÁNGELES SÁEZ MIRALLES

Licenciadas en Geografía e Historia

En enero del presente año se ha cumplido el vigésimo aniversario de uno de los conflictos que más repercusión social tuvo tanto en Buñol, escenario del acontecimiento, como en la comarca en general: la protesta obrera de COINTEX, S.A. Este proceso de luchas comenzó en el seno de la empresa, a partir de julio de 1975 y culminó en enero de 1976 con la radicalización y generalización de la movilización en el ámbito local.

 

El conflicto de COINTEX, S.A. es una de las numerosas manifestaciones obreras que se producen de forma generalizada, tanto en el País Valenciano como a escala estatal, dentro del contexto de disolución del régimen franquista y el inicio del proceso de transición democrática. Tiene lugar en un momento de máxima tensión social y política; los primeros meses de 1976 se caracterizarán en todo el Estado Español por una avalancha de movilizaciones obreras propiciadas por la coyuntura política y económica de la época. En el País Valenciano, además de huelgas en grandes empresas, pueblos industriales como Buñol, Alcoi, etc. se ven envueltos en una serie de luchas originadas en las pequeñas y medianas industrias allá afincadas.

Las características de estas movilizaciones serán las mismas durante todo el período: salida a la calle, encierro en la iglesia, solidaridad obrera, represión brutal de las fuerzas públicas y reivindicaciones de cariz laboral unidas a otras de carácter político. Como señala Jesús Sanz en estos momentos se da "el salto cualitativo capaz de unir las reivindicaciones económicas planteadas con las necesidades políticas de la democracia, sin la cual es imposible la consecución de las libertades y el sindicato obrero"(1).

Las fuentes empleadas en esta investigación han sido orales y escritas. Entre éstas últimas hemos consultado la prensa oficial y clandestina del momento. Respecto a las publicaciones clandestinas, la información más completa nos la han proporcionado dos boletines locales editados por USO en enero de 1976, uno de ellos monográfico sobre la huelga de COINTEX. Hemos utilizado también circulares y panfletos emitidos por las propias trabajadoras y por el Ayuntamiento, que pretendían informar al pueblo sobre los acontecimientos.

Entre los meses de enero y abril de 1988 realizamos entrevistas a algunas de las personas que vivieron los acontecimientos. Intentamos recoger las impresiones de quienes pudieran representar a las distintas fuerzas, seleccionando aquéllas que hemos considerado más significativas. Los informadores contestaban a un cuestionario previo, que utilizamos a modo de guión, intentando que los entrevistados relataran sus experiencias y ofrecieran su valoración sobre los hechos.

Todas las fuentes han sido sometidas a una crítica externa e interna, eliminando las posibles deformaciones de la realidad originadas por el contexto histórico, o por las circunstancias personales de quienes intervinieron.

En primer lugar este trabajo hace un estudio del marco histórico general en el que tiene lugar el conflicto, es decir el desarrollo del movimiento obrero de la Transición Democrática en el ámbito estatal y del País Valenciano, analizando también previamente alguna de las características del sistema laboral y sindical del período franquista.

En segundo lugar, hemos realizado una reconstrucción exhaustiva de los hechos, en la que se narra prácticamente día a día todo el proceso de protesta obrera. Comenzaremos con una introducción previa sobre las condiciones laborales de la empresa en cuestión y describiremos las tres etapas que se pueden distinguir en el análisis de los sucesos, teniendo en cuenta la naturaleza de las reivindicaciones.

Se ofrece así mismo la visión de los acontecimientos presentada por la prensa oficial en los diarios regionales Las Provincias y Levante, y los periódicos de tirada nacional Posible y Mundo.

Por último se analiza el conflicto, por una parte dentro del contexto de tradición política y sindical de Buñol, desde el siglo XIX hasta la actualidad, y por otra, teniendo en cuenta la coyuntura política del momento en que se produce, lo que explica sin duda que un conflicto en principio puramente laboral se convierta en una movilización de carácter social y político, en la que al igual que en otros muchos puntos del País Valenciano y de todo el Estado, se exige la democratización de las instituciones tanto estatales como locales, y se identifican las reivindicaciones laborales con las democráticas.

EL MOVIMIENTO OBRERO DURANTE LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA

El régimen franquista fue durante toda su existencia una dictadura, pero a lo largo de ésta cambió sus formas de coerción y control de la sociedad. Este sistema evolucionará, y se irá acomodando a las distintas situaciones coyunturales. El Plan de Estabilización de 1959 establece la frontera en la división tradicional de dos franquismos. El primer franquismo impone la dominación política y la coerción ideológica; es el discurso de la guerra continuado por otros medios: prisión, miedo, delación, arbitrariedad. Durante este periodo, el franquismo no buscó la adhesión de las clases populares, sino su sumisión. Siguiendo a Ramiro Reig, la única estrategia de lucha en el seno del movimiento obrero era la "estrategia de supervivencia"(2) . Esta situación cambia a partir de 1959, la sociedad española experimenta, según J.P. Fusí, un proceso de cambio económico y social decisivo, un espectacular desarrollo, industrialización acelerada, crecimiento desorbitado de las ciudades, éxodo rural y prosperidad de los españoles (3). Superado con éxito el Plan de Estabilización, se entra en un ciclo económico expansivo, con tasas de crecimiento excepcionales. En el País Valenciano en los años de 1960 a 1975, la tasa de crecimiento industrial fue de un 10%.

De este proceso se desprendieron importantes consecuencias que cambiaron los parámetros de la acción colectiva de las clases trabajadoras: las empresas se lanzan en una carrera desenfrenada por incrementar la producción, esto provoca un aumento de la oferta de empleo y la necesidad de una nueva disciplina de trabajo (trabajo controlado, salarios bajos, horas extras prácticamente obligatorias), donde el mayor rendimiento productivo permitía mejorar sustancialmente los ingresos.(4)

La intensificación de la producción y la liberalización del quehacer productivo, no se podía llevar a cabo sin determinados cambios institucionales. Siguiendo a M. García Fernández, el sistema laboral y sindical del período franquista, puede resumirse en: intervención del estado en las relaciones de trabajo, supresión de sindicatos y creación en su lugar de la Organización Sindical Española, (organismo público totalmente subordinado al Estado, e inspirado en el sindicalismo vertical, donde se integran obligatoriamente empresarios y trabajadores,) y afirmación de la identidad de intereses y la unidad de propósitos de los factores productivos de la empresa (5). Sin embargo el sistema se irá acomodando a las distintas situaciones coyunturales. De esta forma, el principal obstáculo a este nuevo modelo de acumulación, el monopolio del Estado en la fijación de las condiciones de trabajo y la uniformidad de las mismas (propio de la organización laboral de los regímenes fascistas) fue modificado por la ley de Convenios Colectivos de 1958. La ley dio lugar a una aparente autonomía de las organizaciones de empresarios y trabajadores dentro del sindicato (requisito imprescindible para que se produjeran las adaptaciones necesarias para intensificar la producción), y a la posibilidad de participación de éstos últimos en las negociaciones, lo que comportaba el reconocimiento de la parte obrera, aunque no así de su autonomía organizativa.

Estos cambios propiciarán una importante transformación del movimiento obrero español. Las modificaciones económicas, sociales y laborales desbordaron la capacidad de adaptación de las viejas organizaciones sindicales, sometidas a una dura represión: Unión General de Trabajadores (UGT) y Confederación Nacional del Trabajo (CNT), con estructuras muy precarias realizaron una actividad sindical muy débil. UGT que se considerada como sindicato de clase, se mantuvo alejada de todo contacto con el sindicalismo oficial. Junto a ello el Partido Comunista planteaba la participación obrera en los cargos del sindicato vertical como forma de ligarse a la masa de los trabajadores.De esta forma, el vacío creado por la escasa presencia de los viejos sindicatos fue ocupado por nuevas plataformas sindicales, sobre todo Comisiones Obreras (CCOO) y Unión Sindical Obrera (USO). Estas organizaciones vinculadas a las realidades de la nueva clase obrera, practicaban una acción sindical más flexible, adaptada a las condiciones adversas de la dictadura. Sin renunciar a la actividad clandestina aprovecharon las posibilidades de participación en el sindicato oficial, fortaleciendose con él, especialmente a través de la dinámica negociadora de los convenios colectivos, que a partir de 1972, adquirió un impulso considerable.

Los convenios influirán en la configuración de las condiciones de vida y de trabajo, además significaron la apertura de un juego con el que activar movilizaciones obreras. Este sistema presenta una serie de limitaciones, pues exigía que las negociaciones se llevaran en el ámbito del sindicato vertical y bajo la legislación laboral del régimen. Sin embargo, acabó generándose una verdadera negociación colectiva en asuntos laborales (6).

El régimen pensaba que estas negociaciones serían canalizadas y controladas por la burocracia verticalista, y que sería fácilmente aceptado por los trabajadores al ver la mejora de sus ingresos. "Estaban convencidos que la nueva política de pactos salariales actuaría como instrumento de integración, y así fue en parte. Para conseguirlo se cambió el discurso político por el económico, el discurso de los vencedores y vencidos por el de la integración, el discurso de la guerra por el de la paz ( los discursos de los 25 años de paz inventados por Fraga borraban todo lo que se había dicho antes), dejar de hablar de sacrificios patrióticos para disimular la miseria, y prometer la prosperidad; cambiar el miedo generalizado por la represión selectiva" (7).

Sin embargo, aunque este discurso desarrollista tuvo un impacto profundo en la gente, y despolitizó por completo su perspectiva vital, no tuvo los efectos deseados por sus impulsores. Los bienes de este desarrollismo económico no fueron percibidos como un regalo del sistema, sino como algo que se había ganado uno mismo. La aparición de este sentimiento de autovaloración entre los trabajadores, unido la inexistencia de una conciencia política, tiene como resultado que la estrategia de lucha solamente pudiera incidir entre la gente como "estrategia de mejoras" (8). La negación de la lucha de clases manifestada en el sindicato mixto fue dejando aparecer con el tiempo la diferenciación entre empresarios y trabajadores. Se instruyeron los primeros enlaces sindicales, luego los jurados de empresa y finalmente las secciones económicas y sociales, que poco a poco, fueron copados por los representantes de los sindicatos clandestinos con el fin de acercarse a los trabajadores e ir encauzando el movimiento obrero (9).

Durante el período de transición política, junto a la lucha sindical, la estrategia de movilización ciudadana se materializaba también a través de plataformas sociales, mediante las cuales los partidos políticos animaban la conflictividad social. Comités de barrio, populares, universitarios, etc. (supuestamente autogestionarios e inspirados principalmente por el PCE), junto a organizaciones vinculadas a la Iglesia, servirán de base para extender la oposición política al régimen.

La Iglesia sufrirá una evolución significativa durante el franquismo, pasará de ser un factor legitimador del régimen a convertirse en un elemento crítico. Aparecen nuevos comportamientos morales, y nuevas formas más informales y autónomas de pertenencia a la Iglesia. Comenzó a influir en la reorganización del movimiento obrero (el escaso arraigo que tenía la Iglesia en el mundo del trabajo pudo originar esta iniciativa), aunque no lo haría como institución, sino como corriente ideológica, en la que algunos de sus hombres se interesarán por la problemática de los trabajadores. Una muestra de estas actitudes las tenemos en el arzobispo Marcelino Olaecha, fundador del Instituto Social Obrero (ISO), donde se impartían charlas sobre el sindicalismo no vertical . Este obrerismo, contribuirá a la constitución en Valencia de grupos obreros católicos dispuestos a luchar contra las injusticias sociales: las Hermandades Obreras de Acción Social (HOAC) , Juventudes Obreras Cristianas (JOC) etc., que aglutinarán a hombres de éstas características, que luego, en buena parte, pasarían a militar en otras organizaciones obreras. (10)

Respecto a las nuevas plataformas sindicales, es importante apuntar que USO desvinculará gradualmente su acción sindical de la de CCOO, sobre todo a partir de 1966, debido al progresivo control del PCE sobre esta última. USO surgida de militantes de movimientos cristianos de izquierda irá definiendo paulatinamente su personalidad como central sindical democrática y autónoma de los partidos políticos, asentada sobre los principios de aconfesionalidad y orientación socialista recogidos en su carta fundacional de 1961.(11)

Tras la muerte de Franco y el consiguiente debilitamiento del poder político de las instituciones del régimen, el movimiento obrero dará, según expresión de Jesús Sanz, su batalla más fuerte desde hacía cuarenta años; siendo el año 1976 el punto álgido de la conflictividad obrera en la Transición(12).

Los objetivos del movimiento obrero se fueron politizando. Las reivindicaciones por razones políticas y por solidaridad con otros obreros pasaron, de ser las motivaciones de huelga del cuatro por cien del total de los obreros en 1963-1967, a ser el cuarenta y cinco por cien en el período 1967-74.

Esta presión "desde abajo" fue, para J.M. Maravall, crucial en la Transición, esencial en la crisis del franquismo y en la inviabilidad de la democracia limitada. Influyó en la buena disposición de la "derecha civilizada" a negociar, e hizo posible las legalizaciones de los partidos, amnistías, convocatorias de elecciones democráticas y derogación de las instituciones franquistas (13).

Sin embargo, las primeras elecciones generales de 15 de junio de 1977 producen un cambio en la mentalidad de la gente, la asimilación de la idea de la democracia como un sistema de libertades, donde al ciudadano solamente se le exige su participación en fechas señaladas, y donde el buen funcionamiento de la cosa pública es delegado a unas instituciones controlables, y a unos representantes elegibles, obligan a un cambio de estrategia. La estrategia de mejoras (centrada en la reivindicaciones concretas) cede el paso a una estrategia institucional, centrada en negociaciones de carácter global. El cambio político-social que venía de "abajo" pareció quedar secuestrado por "arriba", por las cúpulas de las organizaciones e instituciones donde dialogaban los jefes políticos de las distintas tendencias. De esta forma se desarrolla el Pacto de la Moncloa (otoño-invierno 1977-78), principalmente entre la U.C.D. y P.C.E., aunque fue firmado también por P.S.O.E. y otros (14).

Respecto al País Valenciano, al igual que en el resto del estado, el movimiento obrero se desarrollará a partir de los años sesenta, de la mano del crecimiento industrial. Este desarrollo es, sin embargo, limitado, debido a la estructura industrial valenciana, basada en la pequeña y mediana empresa. La lenta recuperación del movimiento obrero valenciano se iniciará a partir de 1970, J. Sanz destaca la importancia de las elecciones sindicales de 1971, que posibilitaron la penetración de algunos dirigentes obreros en la Organización Sindical Española, permitiendo importantes movilizaciones: luchas de Segarra en la Vall d'Uxó, Sierra Menera en Puerto de Sagunto, y Cartonajes Suñer de Alzira. Estas manifestaciones son, sin embargo, brotes de lucha aislados. La conflictividad se extenderá a partir de 1974, con un importante incremento de empresas movilizadas y mayor coordinación. Además se romperá con la idea de que la pequeña y mediana industria valenciana no permitía una eficaz organización del movimiento obrero. La conflictividad laboral en 1974 y 1975 se dará en grandes centros industriales y también en pequeñas empresas como la huelga de Unión Naval de Levante, el textil de Alcoi, el sector maderero, y también otros sectores nuevos en la movilización como la sanidad y la banca.

En los primeros meses de 1976 tendrá lugar, también en el País Valenciano, una oleada de luchas, huelgas, asambleas, manifestaciones y encierros, favorecidos por la situación política del período.

EL CONFLICTO DE COINTEX, S.A. DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS

COINTEX, S.A. era una fábrica del ramo textil, dedicada a la producción de hilo de algodón para la confección de prendas vaqueras. Uno de sus principales propietarios era Sáez Merino, dueño de la empresa Lois, a la que abastecía COINTEX. La plantilla, en el período 1975-76, era de unos 220 trabajadores aproximadamente, de éstos unos 30 eran hombres (mecánicos, encargados y jefes) y el resto mujeres.

Según se refleja en el contenido de las circulares distribuidas entre la población por las trabajadoras, durante los años 1975 y 1976, existía un importante sentimiento de explotación entre los trabajadores y las trabajadoras de COINTEX.

El convenio colectivo del ramo textil era el más bajo de todos los sectores. Además la empresa obligaba a todo el personal, según una circular de julio de 1975, a trabajar a destajo, el cual no podía ser controlado por los trabajadores al no existir tablas de regulación de esta modalidad de trabajo.

Otro aspecto que denuncia la circular mencionada es que la temperatura que se alcanzaba en las naves de trabajo superaba lo establecido en la Reglamentación de Seguridad e Higiene del Trabajo, 28 ºC., rebasando en verano los 40ºC. También se acusaba a la empresa de ilegalidad, por el empleo de mujeres menores en el turno de noche, lo que no estaba permitido en la reglamentación laboral del momento.(15)

Tomando como referencia la naturaleza de las reivindicaciones a lo largo de todo el proceso, hemos distinguido tres etapas:

La primera, comprendida entre el 15 de julio y el 8 de agosto de 1975, se inicia con el abandono de su puesto de trabajo de treinta y tres operarias por el asfixiante calor de la nave industrial: 40ºC. Estas trabajadoras aseguraron contar con el permiso de los encargados, aunque éstos lo negarán en el juicio. Al día siguiente la mayoría de las operarias se reincorpora tras presentar el justificante médico, recogido sin objeciones por el encargado. El día 8 de agosto esas trabajadoras reciben una notificación con fecha de 30 de julio en la que se les comunica una sanción de un mes de suspensión de empleo y sueldo, y se les valora el abandono del día 15 de julio como falta muy grave.(16)

La segunda etapa abarcaría desde el 9 de agosto de 1975 hasta el 8 de enero de 1996. Las trabajadoras consideran injusta la sanción y responden a la empresa con una demanda ante Magistratura de Trabajo. El 13 de septiembre se celebra el Acto de Conciliación sin avenencia, puesto que la empresa persiste en considerar la falta como muy grave.

El 16 de octubre de 1975 es despedida una de las representantes de las trabajadoras en el Acto de Conciliación. Las compañeras responden al día siguiente con un paro de una hora, y haciendo rendimientos bajos durante esa semana y la anterior al juicio, celebrado el 14 de noviembre de 1975. Debido a la presión en la fábrica, la trabajadora despedida es readmitida.

En el juicio del día 14 de noviembre se falla contra las trabajadoras que se ausentaron del trabajo el 15 de julio.

El 17 de noviembre la empresa despide a otra obrera por participar en el paro de una hora realizado el 17 de octubre, y nuevamente la presión de sus compañeras consigue que sea readmitida a los treinta días.

El día 20 de diciembre la última trabajadora despedida vuelve al trabajo y ese mismo día es enviada a casa junto a seis compañeras, para cumplir la sentencia por el juicio del calor.

Posteriormente, el 30 de diciembre COINTEX presenta expediente de despido a una enlace sindical y un jurado de empresa. La ley exigía que esto se realizara con 30 días de antelación, pero en este caso sólo se hace con ocho días: el juicio tendría lugar el 7 de enero de 1976 (17).

Ante esto las obreras, con ayuda del Instituto Social Obrero y la Asociación de Cabezas de Familia (a partir de ahora CC. de F.), junto con algunos vecinos solidarios, recogen firmas por todo el pueblo pidiendo la readmisión de los dos cargos sindicales. Se obtienen 1.500 firmas, que son llevadas a la C.N.S. local, a la C.N.S. provincial y al Ayuntamiento de Buñol (18).

Un miembro de USO y de CC de F. nos recuerda que esta última asociación fue "iniciativa de USO, pero después entraron gentes de todas las tendencias, ... estaba compuesta por un grupo de personas preocupadas por intentar resolver las injusticias sociales... por eso nos pusimos en seguida del lado de las trabajadoras y recogimos firmas de solidaridad."

En cuanto al ISO uno de los jóvenes que frecuentaba sus locales y que luego se convirtió en militante del PCE, explica que "la gente que por entonces tenía inquietudes se encontraba dentro del Instituto. Allá se realizaban reuniones de obreros donde se llegaba a cuestionar el régimen, se discutían las condiciones de trabajo en las empresas, etc. Acudían también estudiantes, más preocupados por aspectos culturales: teatro, cine, discofórum... Se reunían trabajadores y estudiantes de todo tipo, el cura cooperaba dejando los locales y no interfiriendo en absoluto". Casi todos los entrevistados están de acuerdo en que el ISO sirvió de tapadera en la organización de acciones de protesta.

El 3 de enero de 1976 la asamblea decide que los tres turnos de trabajo realizasen un paro de una hora en solidaridad con las dos despedidas. El paro se vuelve a repetir el 5 de enero. El mismo día se pide una reunión de todos los enlaces de Buñol en la sede de la CNS local, se deniega el permiso y alrededor de las 20 horas una comisión compuesta por miembros del ISO, C.C. de F. y trabajadores de COINTEX presentan en el Ayuntamiento las firmas recogidas.

Trabajadores y vecinos se reúnen en asamblea en la iglesia parroquial de Buñol San Pedro Apóstol (único local que se presta a ello), elaborando y asumiendo las siguientes reivindicaciones: anulación de expedientes y sanciones, readmisión de los cargos sindicales, y que no hubieran posteriores represalias. Se acordó así mismo no abandonar la iglesia hasta que se garantizara la resolución de los problemas existentes.

El alcalde, Don Enrique Silla Criado, se presenta en el encierro el día siguiente, 6 de enero de 1976, prometiendo encontrar una solución, y poniendo en ello su cargo. Ante estas promesas este primer encierro se disuelve. (19)

El día 7 de enero se celebra el juicio por el expediente de despido de las representantes sindicales. Unas setecientas personas aguardan en la plaza del pueblo información sobre el desarrollo del mismo. Se vuelve a la iglesia, único lugar que se presta para acoger a la asamblea de información. Los trabajadores de Cointex deciden nuevamente permanecer encerrados hasta que se les garantice la readmisión, y son apoyados por los vecinos del pueblo. "Este segundo encierro se produjo a los pocos días, nos cuenta J. M. Monzó, entonces párroco de la Iglesia de San Pedro, telefoneé al obispo para informarle de la situación y éste lo autorizó. El equipo sacerdotal pensó que uno de nosotros estuviera dentro para evitar que desde fuera se inventaran calumnias sobre lo que ocurría dentro... yo me quedé fuera sirviendo de enlace... La conducta de los trabajadores en la iglesia fue siempre correcta. Las puertas permanecían cerradas, y sólo se abrían para las dos misas; entonces ellos se metían en la capilla de la comunión y tenían orden de no responder a las provocaciones, que las hubieron, sobre todo de la policía secreta."

El delegado local de sindicatos acude a la iglesia el 8 de enero de 1976, para realizar una reunión de los jurados con la empresa. Esta se celebrará en los locales de la CNS de Valencia. La condición que ponen los encerrados es que se negocie todo lo ocurrido desde el 15 de julio de 1975 hasta enero de 1976. (20)

Durante la tercera etapa que comienza el 9 de enero de 1976 y finaliza 17 de enero de 1976 se produce la transformación cuantitativa y cualitativa del conflicto. El punto de inflexión viene dado por la carga de la Policía Armada contra los vecinos de Buñol quienes en gran número se concentraron en las puertas de la iglesia para evitar el desalojo de los encerrados. "Ese mismo día del desalojo -recuerda J. M. Monzó- tuvimos la suerte de que viniera el vicario episcopal, vio cómo se desarrollaban los hechos, y apoyó nuestra posición... A las tres de la tarde me llamó por teléfono el comisario de policía de Valencia, amenazándonos. Llegó a decirme que saldrían aunque tuviera que derramarse la sangre. Planteé la cuestión a la asamblea y acordaron mantenerse en su posición. A las ocho de la tarde cerré la iglesia y me quedé en la puerta. Sabíamos que la policía iba a venir... llegó a las diez, tocaron las campanas y en muy poco tiempo acudió mucha gente gritando fueras a los grises. Estos estaban formados y avanzaban hacia la iglesia. El que mandaba las tropas me entregó una orden de desalojo del Ministerio del Interior, en ese momento la policía empezó a cargar contra la gente, alcanzándome también a mí. Me di cuenta de que tenían que salir, no había más remedio que abrir la iglesia. Se produjo el desalojo, y una vez estuvieron fuera los trabajadores, volvieron a cargar..."

La contundente acción policial provocó la dimisión del delegado local de la CNS y de la corporación municipal, que, debemos recordar no había sido votada por el pueblo en unas elecciones democráticas (las primeras elecciones municipales democráticas son en 1979). Así mismo, todos los jurados y enlaces de la localidad presentan la dimisión en señal de protesta y solidaridad.

El 10 de enero se convoca una manifestación (en la que participaron 2.000 a 6.000 personas, según las distintas fuentes), junto a las peticiones laborales de readmisión, anulación de expedientes, y mejoras en la seguridad de la fábrica, se gritaban consignas como: "libertad", "alcalde dimite, el pueblo no te admite", "sindicatos libres", "el pueblo unido jamás será vencido", "viva la clase obrera". Al finalizar el acto, los manifestantes cantarán el himno de Buñol en la versión republicana.

A partir de este momento, la empresa comienza a mostrarse menos intransigente. El 11 de enero COINTEX S.A. envía telegramas a las trabajadoras para que se reincorporen al trabajo, éstas, reunidas en asamblea, deciden no regresar mientras no se les atiendan sus reivindicaciones.

El 14 de enero, llega a Buñol el abogado de la C.N.S. en Valencia, solicitando reunirse sólo con los cargos sindicales. Se le responde que la reunión debe hacerse en asamblea, y así se hace, participando los trabajadores y los vecinos, sin llegar a ningún acuerdo. Únicamente se decide enviar un escrito a la dirección de la empresa planteando las condiciones para la vuelta al trabajo. (21)

No obstante el 15 de enero, y ante el fallo favorable del juicio contra los dos cargos sindicales, se decide en asamblea regresar al trabajo, puesto que además se había conseguido la anulación de los expedientes y sanciones. Dos días después las obreras de COINTEX S.A. informan públicamente de la conclusión del conflicto y del recurso interpuesto ante Supremo por la empresa contra el fallo del juicio. Al mismo tiempo, los excomponentes del Ayuntamiento emiten una circular con su versión de los hechos, de la que reproducimos un fragmento.

"... A la llegada de la fuerza pública, el Cura pidió el permiso para entrar en la Iglesia, y le mostraron un escrito. Un volteo de campanas "a rebato", inoportuno, lamentable y que no sabemos quien lo hizo, reunió en la puerta de la Iglesia muchos ciudadanos, con los ánimos un tanto tensos. Pese a unas advertencias previas que hizo la policía, por medio del megáfono, una actuación de la misma, inadecuada y lamentable (no hemos podido saber quién comenzó), desbordó los ánimos y se escribía una de las páginas más negras de la historia de Buñol...". (22)

Serán contestados con una hoja de información firmada por el ISO, CC de F, trabajadores de COINTEX y otros vecinos del pueblo, en la que rebatían las tesis de la corporación.

"... cabe preguntarse si en este día se escribía una de las páginas más negras de la historia de Buñol o bien representa para la historia de nuestro pueblo el más importante grito de libertad en mucho tiempo". (23)


VISIÓN DEL CONFLICTO A TRAVÉS DE LA PRENSA

Los diarios regionales Las Provincias y Levante ofrecieron información sobre este acontecimiento todos los días desde el 6 al 17 de enero de 1976.

En las noticias publicadas hemos observado casos de omisión de hechos cruciales, como era habitual en la prensa oficialista de la época. Por ejemplo, en un artículo de Las Provincias del día 10 de enero se silencia las cargas policiales y la gravedad de sus consecuencias inmediatas: heridos, tumultos, etc. (24); en el periódico Levante del 11 de enero de 1976 se dice que "se invitó" a salir a los encerrados. (25)

No sólo se producía el fenómeno de la omisión de noticias, sino que también publicaban noticias falsas, de forma que posteriormente eran rectificadas por las personas o instituciones puestas en cuestión. En el artículo citado de Las Provincias se afirma que el encierro se hizo sin autorización del arzobispado. Al día siguiente una carta del arzobispo de Valencia aclara que en ningún momento se le consultó a cerca de si los encerrados tenían autorización, a la vez que comunica que "nunca autorizó el desalojo, sino que al contrario desde el principio se solidarizó con el Sr. cura en la actitud pastoral tomada en lo referente al encierro en la parroquia" (26).

A nivel nacional, periódicos de línea aperturista como Mundo y Posible, difunden una información más ajustada a la realidad. En ambos se habla de las cargas policiales y no observamos omisiones manifiestas (27).

Los diarios Levante, Las Provincias, Mediterráneo, ABC, etc., portavoces de la política del régimen, pretendían transmitir la imagen de que no se existía ningún tipo de conflictividad laboral, restando importancia a los acontecimientos que se sucedían diariamente. Un ejemplo de esta actitud la encontramos en un artículo publicado en ABC el 14 de enero de 1976, en la sección cables, que transcribimos literalmente: "En Buñol, cerca de Valencia, en el sur de España, el alcalde renunció debido a la inquietud laboral" (28).

REFLEXIONES FINALES SOBRE CONFLICTO DE COINTEX, S.A.

Como hemos señalado en repetidas ocasiones, el conflicto de COINTEX S.A de Buñol se encuadra dentro de las movilizaciones obreras de los inicios de la Transición, pero las características del lugar donde se desarrolla van a influir también en la transformación de un conflicto laboral en político. A consecuencia de la protesta laboral se producirá una movilización masiva del pueblo y la dimisión del ayuntamiento.

Si determinada respuesta se da en Buñol se debe también en gran parte a una memoria política producto de una potente tradición industrial y de uno de los movimientos obreros más sólidos del País Valenciano.

La fecha de industrialización de Buñol es antigua, ya desde finales del siglo XIX, las papeleras ocupaban una parte importante de la población activa y ejercçan una gran influencia en el entorno. Posteriormente se sumaría la industria cementera, con la ubicación de Valenciana de Cementos en 1917, que generó empleo y renta, siendo una de las factorías más importantes del País Valenciano.

El resto de la empresas y actividades son más recientes, a partir de 1970, debido a la localización geográfica de la comarca: se encuentra en el área de expansión natural de L'Horta y del área metropolitana de Valencia, y además está bien comunicada por la N-III y el ferrocarril.

Respecto a la tradición política, Buñol se ha manifestado sociológicamente como un pueblo de izquierdas. Podemos destacar ya a fines del XVIII y principios del XIX la larga lucha contra la propiedad señorial, que fue sin duda una de las causas de la implantación de las ideas progresistas a lo largo del siglo XIX. Abundarán los liberales, y Buñol será un foco de lucha contra los carlistas. (29)

Posteriormente la industrialización en torno a las papeleras, y la consecuente implantación obrera, provocó su transformación en un núcleo conflictivo, y que a finales del siglo XIX, Buñol y toda la comarca en general se viera influida por las ideas anarquistas y socialistas. Paralelamente se difunden ideas conservadoras a través de la Iglesia: los Círculos Obreros Católicos, Caja de Socorros Mutuos, etc.

Desde este momento, se desarrollan los movimientos socialistas, católicos y anarquistas, y a principios del siglo XX se suceden movilizaciones de orientación revolucionaria. En 1911, durante la huelga general de inspiración anarquista provocada por la guerra de Marruecos, los focos más conflictivos del País Valenciano se encuentran en los amotinamientos de Buñol y Chiva. Durante la crisis de 1917, nuestra comarca sigue siendo un núcleo de agitación social: hay huelgas en Godelleta, Chiva, Cheste y Buñol, y enfrentamientos con la guardia civil; en algunos sitios se llega a proclamar la República. En las revueltas de 1919 también se ven envueltos los movimientos obreros de la comarca, llegándose a producir las primeras manifestaciones con banderas rojas y frases como "viva la revolución rusa" y "muerte a la burguesía".

En 1921, tras el II Congreso de la Internacional, se produce la escisión del PSOE, formándose posteriormente el PCE. En Buñol, como núcleo obrero con gran tradición de lucha y conciencia de clase, la ruptura del socialismo y la escisión comunista, de escasa incidencia en Valencia, va a tener uno de sus focos claves.(30)

En las elecciones de 1936 triunfa el Frente Popular en Buñol, la distribución de concejales será la siguiente: seis comunistas, tres socialistas, dos de derechas y dos republicanos de izquierdas. Durante la Guerra Civil (1936-1939) se llevaron a cabo algunas colectivizaciones, y se viven momentos de gran tensión como consecuencia de las distintas opciones políticas del bando republicano.

Tras la guerra civil, la represión cae sobre las fuerzas republicanas y de izquierdas, el movimiento obrero y campesino desaparece, así como la acción de los partidos. La recuperación de las luchas obreras será lenta, a finales de los años cincuenta, van creándose núcleos reivindicativos alrededor del PCE y de las HOAC.

A partir de los setenta se produce una recuperación política y sindical, desarrollándose conflictos de gran incidencia en la población, como la huelga del taller mecánico de Daniel García en 1974: protesta que dura un mes y que tendrá como consecuencia varios despidos. Poco a poco la conflictividad se acentúa y Buñol recibirá el apelativo de "la Pequeña Rusia", siendo el conflicto de COINTEX el que tuvo más repercusión social.(31)

Vamos a analizar ahora las características fundamentales de la movilización, teniendo en cuenta la coyuntura política y económica en la que tuvo lugar.

El conflicto que nos ocupa se origina por las malas condiciones de seguridad e higiene en el trabajo que padecían sus trabajadoras. Semejantes situaciones se habían producido en otras empresas, sin embargo no alcanzaron la magnitud de esta protesta. Las causas podrían establecerse en que COINTEX contaba con una mejor preparación, producto sin duda de la experiencia de otros conflictos anteriores, como la del turno de noche de la misma empresa (32) y la de Talleres Daniel García. Estas experiencias mostraron que la táctica "entrismo", la lucha dentro de la empresa no era suficiente, que era necesario trasladarla a la sociedad.

La existencia de relaciones directas o indirectas de los vecinos del pueblo con las trabajadoras del encierro fue un factor primordial en el origen de un sentimiento de solidaridad. Sin embargo, es necesario tener presente que estas relaciones podían haber conducido a otras actitudes menos expuestas que hacer frente a los "grises" o encerrarse en la iglesia. La solidaridad demostrada fue fruto sin duda del clima de confrontación de los años finales del franquismo.

Los agentes de estas movilizaciones eran casi en su totalidad mujeres jóvenes. Estas dieron muestras de una gran combatividad, de una rápida capacidad de respuesta, en unos momentos en los que las mujeres se incorporan a la lucha obrera a través de acciones frontales (huelgas, asambleas, manifestaciones...) Según testimonio de un militante de USO, "en 1975 las trabajadoras de COINTEX llevaban casi dos años formándose: se celebraban reuniones de veinte a treinta trabajadoras, incluso asambleas, y constantemente reuniones de doce a quince chicas de cada turno. Las reuniones solían hacerse en casas particulares. En las elecciones sindicales del setenta y cinco en COINTEX salió elegida una buena representación obrera, que la empresa intentará "descabezar" de cualquier forma. Esto se manifestó en la formulación del expediente de despido al jurado de empresa y enlace sindical".

Si es evidente que hubo una organización antes y durante esta lucha, también lo es la existencia de un importante grado de espontaneidad, derivado sin duda del claro cariz asambleario de este movimiento. Las trabajadoras eran conscientes de la movilización que llevaron a cabo y tenían un claro sentimiento de explotación, razón por la que decidieron realizar la huelga y el posterior encierro. Aunque en ese momento algunas voces argumentaban que estaban manipuladas por grupos políticos y sindicales, y otras que, puesto que el salario que recibían no era básico para el sustento familiar, eran menos reacias que los hombres a participar en huelgas.

A nivel sindical, la organización con mayor implantación en este período entre las trabajadoras de COINTEX era USO, que será la que dirija el conflicto. Las trabajadoras de la empresa serán quienes lleven el peso de la lucha, pero apoyadas desde fuera por USO, que defendía un socialismo autogestionario, en el que la dirección se llevaba a través de la asamblea y no del partido.

No debemos obviar el papel desempeñado en todo el proceso por determinadas organizaciones sociales relacionadas con la iglesia, principalmente ISO y CC. de F. En Valencia, al igual que en la práctica totalidad de las grandes ciudades se constituyeron comités de barrio, de segunda enseñanza, universidad, etc., capaces de vertebrar un movimiento social y político de oposición . Sin embargo, en las poblaciones menores, el control más estricto ejercido por las fuerzas de orden público y los poderes municipales, obligaba a que, amparándose en la posición de la Iglesia en la sociedad española, las inquietudes políticas y sociales se articularan de forma mayoritaria mediante las asociaciones católicas.

Podemos concluir indicando el hecho de que a partir del conflicto de COINTEX de 1975-1976, que puede considerarse como uno de los movimientos sociales más importantes registrados en el municipio, según opinión unánime de todos los entrevistados, -en Buñol se desarrollarán con gran fuerza los sindicatos y los partidos políticos en la etapa de la Transición Democrática. El menor nivel de conflictividad existente a partir de entonces, tuvo además una visión menos politizada, más centrada en cuestiones laborales y bastante controlada por las centrales sindicales.


CITAS:


1 SANZ, J. (1976). El movimiento obrero en el País Valenciano (1939-1976). Fernando Torres Editor, Valencia, p. 212-235

2 REIG, R. (1995). "Estratègies de supervivència i estratègies de millora. Els treballadors al País Valencià durant el franquisme (1939-1975)." Afers, 22, p.460.

3 FUSÍ, J.P. (1983). "La década desarrollista", Historia 16. Historia de España, 13, p.9

4 REIG, R. (1995). "Estratègies ... art.cit. p. 472-475.

5 GARCÍA FERNÁNDEZ, M. (1976). La participación del trabajador en la gestión de la empresa. Editorial Prensa Española, S.A. Madrid, p. 99-102.

6 REDERO SAN ROMAN, M; PEREZ DELGADO, T. (1994). "Sindicalismo y transición política en España". Ayer, 15, p. 194

7 REIG, R. (1995). "Estrtègies ... art.cit. p.474.

8 Ibidem, p.475

9 SANZ, J. (1976), El movimiento ... Op.Cit. p. 68-70.

10 SANZ, J. (1976), El movimiento ... Op.Cit. p. 56-57.

11 REDERO SAN ROMAN, M; PEREZ DELGADO,T. (1994). "Sindicalismo ... art.cit." p.195-197.

12 SANZ, J. (1976), El movimiento ... Op.Cit. p. 213-214.

13 MARAVALL, J.M. (1982). La política de la transición (1975-1980). Taurus, Madrid, p. 28-31.

14 VILAR, S. (1982). La década sorprendente. Planeta, Barcelona, p. 29-31.

15 Circular Informe "Un mes de suspensión de empleo y sueldo en COINTEX, (Buñol)". 30 de julio de 1975.

16 Idem.

17 USO Informa, número monográfico "Buñol.COINTEX", enero, 1976, p. 1-2.

18 Circular "Conflicto de COINTAX S.A., Informe a nuestros familiatres y amigos." Buñol, 9 de enero 1976.

19 USO Informa, ... Op. Cit., p. 2-3

20 Circular "Conflicto de COINTEX, S.A, ... Op. cit

21 Transcripción de un artículo de la publicación USO informa, sin fechar.

22 "Cosas que deben saberse". Circular informativa emitida por la corporación del Ayuntamiento de Buñol, Enero de 1996.

23 "Respuesta a la circular del Ayuntamiento". Emitida por ISO, CABEZAS DE FAMILIA, TRABAJADORES DE COINTEX Y OTROS. Buñol, 19-1-1976.

24 "Ayer disuelto el encierro de los trabajadores de COINTEX", Las Provincias, 10-1-1996, p.16.

25 "Dimitió el alcalde. Terminó el encierro de los obreros de COINTEX". Levante, 11-1-1996, p.6.

26 "Puntualizaciones del Arzobispado", Las Provincias, 11-1-1976, p.17.

27 "Buñol unido, Cointex vencido". Mundo, 24 1-76. "El pueblo unido ...". Posible, enero 1976, p.29.

28 "La policía española procuraba sofocar una renovada inquietud obrera y estudiantil". ABC, 14-1-1996, Cables, p.3.

29 SANZ, B. (1984). Hoya de Buñol-Chiva. Alfons El Magnànim. Valencia, p. 139.

30 PIQUERAS ARENAS, J.A. (1981). Historia del socialismo en el País Valenciano. Alfons El Magnànim. Valencia.

31 SANZ, B. (1984). Hoya ... Op.cit.., p. 140-148.

32 En 1974 el turno de noche de COINTEX, compuesto sólo por hombres, exigía cambios en las condiciones laborales, tras unos meses de huelgas ydebeido a la postura intransigente de la empresa, estos trabajadores deciden despedirse voluntariamente y en su totalidad.